Libros

En un tiempo de crisis, en un tiempo de estrés, en un tiempo en donde no hay tiempo! es increíble hacer un recuento de cuántas veces en el día pienso “Quisiera ser niño otra vez”.  Si tan solo fuera tan fácil, si tan solo se pudiera aprovechar esos tiempos en los que yo anhelaba ser grande.. ironía!

Hoy me sucedió algo que fue como la gota que derramó el vaso del tema, mientras estaba en la oficina hice una llamada telefónica y mientras esperaba que me comunicaran a la persona con la que quería hablar, me pusieron una música de espera que sonaba igual a los peluches y tarjetas que cuando estaba pequeño mi mamá vendía en la librería y desde allí se vinieron a mi mente tantos recuerdos que ahora digo “¿por qué no me divertía con eso?”.  Recuerdo que siempre me emocionaba cuando vendedores de una empresa que se llama Alahad llegaban, porque eran los que le vendían juguetes a mi mamá para las diferentes temporadas, también por un señor Don Tomás, todavía recuerdo que hasta hubo una vez que me enojé porque mi mamá le encargó una pista de competencia de carritos y nunca venía nuestra encomienda (porque esa si era para nosotros y no para venta en la librería), pensar en el tipo de enojos y frustraciones de esa edad me hace pensar “Quisiera ser niño otra vez”.

También recuerdo que mis preocupaciones eran salir a jugar futbol al terreno que estaba a la par de mi casa y como mi papá no me dejaba jugar en días hábiles de estudio (lunes a viernes), desarrollé una sensibilidad en mi oído, que al escuchar a lo lejos el sonido de la moto en la que sabía que venía mi papá, me saltaba el cerco del terreno de a la par para cruzarme al patio de mi casa y que mi papá no se diera cuenta que estaba jugando.  También recuerdo que cuando no estaba mi papá en la casa, siempre me mantenía jugando alguna cosa, aunque no hubiera sido fuera de la casa, por lo que cuando mi papá llegaba a almorzar o ya llegaba en la noche, yo corría a meterme al baño para “discimular” que no estaba haciendo algo “productivo”, lo estúpido e incoherente que no analizaba en ese tiempo era que todos los días en el baño a la hora que llegaba mi papá iba a parecer diarreico. xD

Recuerdo incluso en un tiempo no tan lejano, que me quejaba que muchas veces tenía demasiadas tareas y yo quería jugar, cuando ahora me doy cuenta que mis quejas es que tengo demasiadas cosas que hacer y todas son responsabilidades obligatorias, que no tienen como objetivo divertirse jugando, sino simplemente sobrevivir…

…y esto siento apenas a mis 18 años (casi 19). :S